Independencia de los países
Por el momento ni China ni Rusia ni la vieja Europa están en condiciones de gravitar decisivamente en los destinos del mundo. Es como si las naciones hubieran confiado tácitamente la administración de ciertos, no de todos, sus intereses en la administración norteamericana. Esto es malo para la independencia de los países porque inevitablemente sugiere algo así como la restauración del imperialismo y la consiguiente filtración de los intereses partidarios que muchas veces no son ajenos a las influencias coloniales.