TRABAJANDI CON LA INSEGURIDAD.
Trabajando con la Inseguridadl
26 de junio al 1 de julio de 2005
Cuando nos encontramos con el ser de otra persona a nivel profundo, a veces nos sentimos inadecuados, queremos desconectar. A menudo debido a la dificultad de estar con el dolor de otra persona y no saber qué hacer, ofrecemos consejo, cuando lo único que la otra persona necesita es que su dolor sea escuchado. Nos resulta muy difícil limitarnos a permanecer sentados con la conciencia abierta y sin tratar de mejorar su situación. Y, sin embargo, si realmente analizamos esto, la mayor parte del tiempo lo que en realidad queremos es aliviar el dolor que surge en nosotros cuando escuchamos la historia.
Trabajaremos esta dificultad.
¿Cómo puedo conocer cómo se vive y siente otro ser? Puedo ser consciente de las resonancias. Entonces surge el pensamiento de que no soy suficientemente bueno. Necesito estudiar más, probablemente ir a hacer otro curso. ¿Se os ha ocurrido alguna vez este pensamiento? Una y otra vez oigo hablar a gente que se ha puesto bien con homeopatía, hierbas chinas, reiki, terapia de cristales... Quizá debería ponerme a estudiar eso y añadir algunas cuerdas más a mi arco, y entonces tal vez me sentiría un poco más confiado. Tal vez..., pero a mí esto me suena como un pozo sin fondo. ¡No se puede encontrar seguridad en el conocer a menos que conozcamos todas las cosas! Hay un pensamiento que quiero añadir a esto...
Todo conocimiento es, por definición, una limitación.
Un buen trabajo profundo se hace en sinergia. Si seguimos necesitando saber lo que el paciente necesita, entonces lo que él obtenga estará limitado por nuestro conocimiento. Si de algún modo podemos apartarnos de en medio y descansar en la quietud, entonces hay sitio para toda la historia, y la inteligencia misma, en la que podemos aprender a confiar, hace el trabajo. No debemos confundir nuestros intelectos, que son limitados, con la inteligencia, que es infinita.
A medida que avanza la semana hablaremos de la quietud, de la inteligencia y de cómo quitarnos de en medio.
Hablaremos de Ser y hablaremos de No-hacer, y veremos que no-hacer no es estar ociosos o desconectados, sino en un estado de conciencia profundamente enfocada, aunque sin intención.
El propósito del trabajo es, hacer que el paciente me revele, y a través de mí se revele a sí mismo, quién es en realidad, y seguidamente que vuelva a ese estado. No creo que mi trabajo sea el de decir al paciente cómo debería ser.
Ciertamente es un camino que abre posibilidades que están más allá de aquellas a las que mi intelecto podría llevarme.
Todo lo anterior conduce al audaz pensamiento de que si conocer y hacer no son suficientes, entonces, ¿qué más hay? y la respuesta que sugiero es Ser.
Confía en la Marea, o diciéndolo de otro modo, confía en la Inteligencia, no en el intelecto.
Mike Boxhall http://www.stillness.co.uk
El curso es residencial en régimen de pensión completa, se realizará en Serra, Valencia. El curso comienza a las seis de la tarde del domingo 26, encontrándonos todos, una hora antes. Termina con la comida del viernes día 1. Entonces la estancia, la pensión completa y el curso supone una inversión de 850 €.
El curso está limitado a 14 asistentes por riguroso orden de matriculación. La formalizar la matrícula es necesario hacer un ingreso de 250 € al nº c/c: 2100 2913 37 0200034355 La Caixa (haciendo referencia al curso y vuestro nombre)
QUIETUD
Hay un modo de moverse en este mundo sin ayuda de la certeza... con la mente plenamente abierta y cerrada a las respuestas, encuentra el camino sintiendo
(Lao Tse)
Mike Boxhall RCST. FCSTA
Ahora me gustaría hablar de la quietud y de sus implicaciones, y quiero ir un nivel más allá de esto y que todos experimentemos su presencia y su aplicación.
Lo que me hizo empezar a trabajar de esta manera fue la convicción, adquirida a lo largo de los años, de que la mayor parte de las terapias son o pueden ser, de algún modo, debilitadoras para el ser total del paciente, ya que tratan únicamente un síntoma presentado. Incidentalmente, aunque esto no carece de importancia, también me di cuenta de que la mayoría de las experiencias formativas son, en alguna medida, debilitantes para el alumno.
Después de treinta años de experiencia como terapeuta de diversas modalidades de terapia y después de setenta extraños años de experiencia como paciente, he llegado a la conclusión de que lo que está pasando es que el pensamiento y la racionalidad se han adueñado de casi todo, y que todos los demás aspectos de lo que yo llamo Inteligencia han sido desterrados en la trastienda. Aquí me estoy refiriendo al mundo occidental post-cartesiano. Creo que a lo largo de las últimas décadas el péndulo ha empezado a volver a un punto de equilibrio, pero tenemos que ir mucho más lejos antes de que podamos llamarnos personas inteligentes en lugar de puramente intelectuales. Me doy plena cuenta de que el resultado será que, para centrar el balanceo de un péndulo que tiene el hábito de ir en una dirección, evidentemente tendré que mantener una posición opuesta y quizá controvertida. Estoy seguro de que el camino medio que puede salir de este ejercicio será, al fin y al cabo, el estabilizador. Dicho esto, procuro hablar desde mi experiencia y no quedarme únicamente en la teoría.
La quietud, para mí, es un estado en el que puedo recibir lo que se me muestra sin apegarme a ello. Tengo que explicar esto. Si me topo con una lesión y trabajo dicha lesión muy sutilmente hasta que se resuelve, estoy apegado a la lesión, y durante ese tiempo estoy excluyendo la miríada de otras cosas que están ocurriendo. Esto, evidentemente, es lo que quiero decir cuando digo que todo conocimiento es una limitación.
Por otra parte, si puedo tener otra actitud ligeramente diferente, percibiendo lo que percibo, dándome cuenta de que lo que entra en mi conciencia es sólo una fracción del intercambio o práctica conjunta de lo que está teniendo lugar, entonces ese nivel que llamo Inteligencia, en mí y en mi paciente, está siendo tocado.
Todos tenemos muchos niveles de ser, algunos de ellos son individuales, y entre estos se incluyen el ego y el intelecto.
El nivel más profundo en cada uno de nosotros no es individual en absoluto, sino es un nivel común que yo llamo Espíritu. Convertir nuestra inseguridad en un activo, lo cual es muy diferente de tratar de librarnos de ella, es la puerta que nos revela quiénes somos, que es mucho más profundo que quiénes creemos ser.
Si podemos quedarnos quietos y convertirnos en testigos de nuestra inseguridad entonces, pacientemente, la inseguridad se convierte en algo que experimentamos, no en quienes somos. La esencia, por tanto, es la quietud.
¿Dónde está la quietud? La quietud está en el ahora. La quietud es el lugar entre las notas. La quietud es el lugar donde yo no me siento debilitado por todos mis ayeres ni por mis mañanas.
Cedido por el Centro Advaitia con permiso del autor Mike Boxhall
Traducción realizada por Miguel Iribarren
CENTRO DE TERAPIA BIODINÁMICA CRANEOSACRAL ADVAITIA
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