oposición entre mercado y Estado
Hoy, cuando vemos la resurgencia del Estado como única tabla de salvación, resulta evidente lo absurdo de la oposición entre mercado y Estado, postulada por neoliberales y neoclásicos. Estos pueden oponerse a la coordinación del mercado por el Estado, pero no tiene sentido que se coloquen en contra del Estado, para disminuirlo o debilitarlo. El Estado es mucho más grande que el mercado; es el sistema constitucional-legal y la organización que lo sostiene. Cabe al Estado regular y garantizar al mercado y, como ahora se ve, actuar como prestamista de última instancia.